miércoles, 5 de febrero de 2014

El objetivo de este artículo es discutir el impacto que la abundancia de la información tiene sobre la educación superior. Se analiza el marco social, las oportunidades que surgen y los retos. Ciertamente, en los últimos años, la sociedad ha experimentado una explosión de información sin precedente (Buzz, 1996) . No sólo en la cantidad que se genera sino también en la forma como se difunde, comparte, intercambia y recrea. La tradicional clase cara a cara y la autoridad del maestro o la maestra están siendo desafiadas, transgrediendo por una sobreabundancia de información que abre oportunidades y desafíos al tiempo que trastoca los conceptos de tiempo y espacio. En este marco, los fenómenos globales están demandando a las universidades un cambio rotundo en las estructuras y dinámicas de aprendizaje. Aunado al desarrollo tecnológico y la explosión de la información, la sociedad del conocimiento ha planteado a la educación una demanda por sistemas de gestión más sencillos y flexibles que atiendan las necesidades de una sociedad que cambia acelerada y permanente. En las instituciones de educación terciaria, el problema toma dimensiones más importantes, toda vez que es el nivel que conecta la educación con el trabajo. Analizar la relación entre educación superior y abundancia de información tiene que iniciar con la pregunta: ¿quiénes tienen acceso a la educación superior? Y en seguida, ¿a cuánta información tienen acceso? Y finalmente ¿tienen la capacidad para gestionarla? Ciertamente, el desarrollo tecnológico mundial ha hecho posible no sólo la accesibilidad de la información sino también la posibilidad de disponer de un gran potencial para la vinculación de individuos o corporaciones en actividades de información colaborativas, ofreciendo posibilidades para el desarrollo de nuevo conocimiento, servicios, y creación de productos. De acuerdo con Rego (2011) el aprendizaje mediado por la tecnología, llamado el e-learning, ha evolucionado de la mano de los avances tecnológicos. Hoy en día, le tecnología llamada web 3.0 ha llevado delante de manera impresionante las oportunidades de aprendizaje, desafiando las experiencias previas a la par que se ha desarrollado la tecnología disponible. Steve Wheeler, de la Universidad de Plymouth, lo presenta de manera muy clara en la siguiente presentación: (http://ittrainingconference.files.wordpress.com/2011/04/ittc_stevewheeler_smartweb.pdf). Considerando las oportunidades que ofrecía la tecnología de la web 1.0, sólo era posible o escribir o leer y de esta forma su mayor fortaleza era ofrecer el acceso a información; mientras que la web 2.0 permitió no sólo leer o escribir, sino ambos; ofreciendo oportunidades para el aprendiz que superaban las anteriores y agregaban la posibilidad de ser autor(a) y de interactuar socialmente. Con la web 3.0 además de las experiencias que ya se tenían en las versiones anteriores, se enriquecieron las oportunidades para desarrollar colaboración e inteligencia colectiva, ambientes de aprendizajes virtuales en 3D, difuminando el tiempo y el espacio, lo que significó acercar estudiantes en cualquier momento, en cualquier lugar y de cualquier forma utilizando la capacidad semántica para explicar conocimiento global. Sin embargo, el acceso a la información tiene un costo financiero y requiere del desarrollo de destrezas específicas. Así que quienes puedan identificar la información, localizarla, gestionarla y difundirla de manera más eficiente, se beneficiarán en mayor medida que quienes no pueden hacerlo. Ante esta situación, el problema del acceso a la información y la capacidad de gestionarla tiene un componente social y económico imposible de ocultar que representa uno de los grandes desafíos para la educación en general y de manera muy especial para la educación superior. Los profesores de este nivel educativo, no pueden continuar impartiendo cátedras del siglo XIX. Es verdad que esta revolución tecnológica ha puesto a la mano un mundo de información para algunos sectores sociales. Sin embargo, es importante reconocer que las instituciones también deben considerar que, aun si se concentraran esta población con acceso a la información, tendrían también que iluminar el punto relacionado con la capacidad para gestionarla. En palabras de Buzz, el acceso a la información se puede comparar con una espada de doble filo. Nos anima a pensar que las oportunidades están allí, a la vuelta de un toque mágico y que nos contactan de manera instantánea con otros mundos de información y conocimiento; pero también nos produce inquietudes, en tanto el acceso, la abundancia y la capacidad que tenemos para administrarla. Una de estas preocupaciones puede focalizarse en un pensamiento simplista que establece la relación entre "consumo-apropiación", lo que quiere decir, "más significa mejor”; lo cual no es cierto. Parece haber un principio tácito que sugiere que hay una relación positiva y directa entre la tasa de consumo de información disponible y el valor de su beneficio. Sin embargo, la accesibilidad de la información es al mismo tiempo una ventaja y una limitación. El volumen de información “per se”, no produce conocimiento, y de acuerdo con Buzz, “hay una creciente evidencia que de hecho puede producir, en lo peor, confusión e indecisión y, en lo mejor, una pobre toma de decisiones”. En educación superior, los profesores y las profesoras tendrían que considerar como una prioridad lo que Burbules N. y Callister T. (2001) señalan. Ante la la abundancia de información se demanda un usuario crítico que es capaz no solo de localizar la información que requiere sino también de cuestionar su credibilidad y seleccionarla con base en criterios sólidos. Mazola (2010) identifica un problema adicional. Es posible que docentes y estudiantes partan de diferentes puntos cuando se trata de juzgar el valor de la información recolectada. Para los y las docentes, el punto clave es el desarrollo de juicio crítico, mientras que para los y las estudiantes la preocupación es el tener acceso a la información. Considerando que la generación de jóvenes actual, nativos del internet; son usuarios naturales de la información digital y no lo usan únicamente con fines académicos; sino también para fines sociales y de todo tipo; podríamos esperar que su relación con la Web está “naturalizada” y, de acuerdo con Mazola, esto podría explicar la forma de consultar que por lo general responde a un solo criterio: la localización de la información. Ante este panorama, uno de los desafíos más importantes para los profesores en educación superior actual es generar ambientes de aprendizaje que promueven en el/ la estudiante la conciencia de un nuevo rol como usuario y generador de información, con oportunidades y responsabilidades, enmarcadas en criterios diversificados de acuerdo con el uso de la información, pero siempre con una lente ética. así como también sobre su propio proceso de aprendizaje. En las universidades se requiere dejar de lado la enseñanza de contenidos que se vuelven obsoletos casi inmediatamente, y abrir paso a la formación de competencias para la gestión de la información: el desarrollo de juicio crítico que mencioné antes y la capacidad de desarrollar un sistema de filtros. Una herramienta fundamental que los y las docentes en educación superior pueden utilizar es promover en sus estudiantes la necesidad de priorizar sus intereses y mostrar la conveniencia de utilizar los canales de suscripción RSS que permiten administrar grandes volúmenes de información. La herramienta no opera el vacío, se requiere la capacidad del estudiante o la estudiante para seleccionar, filtrar lo que le interesa de acuerdo con sus prioridades. Otra herramienta consiste en la “curación de contenidos” que el profesor puede hacer, compartiendo con sus estudiantes y promoviendo el debate sobre los contenidos que ha seleccionado para su clase. Esta estrategia puede ser el punto de encuentro entre estudiantes y profesores(as) en tanto que establece criterios de selección discutidos por ambos. “El miedo” a la abundancia de la información y a la pérdida de rumbo en el ciberespacio no tiene por qué suceder. Las herramientas para no perdernos nos desafían como profesores que seguimos aprendiendo, con nuestros estudiantes. Referencias Hussain, F. (2012) IADIS International Conference on Cognition and Exploratory Learning in Digital Age (CELDA 2012). Thierer, A. Consultado en línea. Febrero 4 de 2014 http://www.forbes.com/sites/adamthierer/2012/05/27/moderation-in-an-age-of-information-abundance-hypervisibility/ Bru, J. Consultado en línea Febrero 4 de 2014. http://www.tinkle.es/blog/necesidad-de-curar-contenido/#more-5130

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